6/15/2026

¡Por favor, Dime la Verdad!

by La Reverenda Jeniffer Rodríguez Michel

Hay momentos en la vida que nunca olvidaremos. Algunos de esos momentos se han vuelto memorables porque pueden considerarse un gran logro o un hito. Hay otros momentos que nos gustaría olvidar, ya que se consideran experiencias vergonzosas que no nos ayudaron en absoluto a terminar el día en buen pie.

Hay diferentes historias con las que podemos identificarnos a partir de esos momentos. Historias en las que la respuesta ha sido: «Ojalá me lo hubieras dicho…».

Ese momento cuando tenia un labial rosa en mis dientes y permaneció así durante toda la reunión.

Cuando fui al baño durante un receso y salí con papel de baño colgando en los zapatos.

Mientras almorzaba, la salsa de espaguetis se me quedó pegada en las mejillas mucho después de haberme levantado de la mesa.

Necesitamos apoyarnos mutuamente. Como líderes de iglesia que nos desplazamos de un lugar a otro, es de suma importancia la reciprocidad. Es posible que, desde nuestra perspectiva, consideremos que un apoyo en particular sea mínimo; sin embargo, desde la perspectiva de otra persona, podría ser importante y hasta considerarse ser una prioridad.

Algunas veces nos preocupa que, al decir la verdad, podríamos herir los sentimientos de alguna persona. Detengámonos un momento, ¿Nos preocupa cuál sería el resultado final? ¿Nos preocupa que incómodo sería decir la verdad? o ¿Nos preocupa que vendría después de compartir nuestros pensamientos, puntos de vista o hasta nuestras experiencias de vida sencillas con las demás personas?

Me he recordado de Efesios 4:15, “Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo.” Nuestras vidas no pueden compartimentarse. Aunque desempeñemos múltiples roles en la vida de iglesia y de forma personal, seguimos siendo líderes. La importancia de apoyarnos mutuamente es crucial para que los resultados sean positivos; no solo nuestro sino también para el pueblo de Dios.

Y aún si nos esforzamos al máximo en comprender momentos particulares que hemos vivido, no habrá una explicación clara. Nuestras vidas se construyen sobre momentos. Como criaturas de Dios, tenemos la oportunidad de decidir cuáles de esos momentos que forman parte de nuestras vidas que deseamos destacar. También tenemos la oportunidad de decidir cuáles de los momentos de nuestras vidas queremos dejar pasar o que sean desapercibidos.

Recientemente, fui con mi hija e hijo a la parada del autobús y una niña me dijo de inmediato que tenia una pelusa en mi chaqueta. La niña inmediatamente la quitó. Yo estaba más que agradecida que esa niña me dijera lo que estaba mal para que yo luciera impecable al ir al trabajo. Tuve una reafirmación en ese momento que la niñez siempre dice la verdad.

Aprendamos de la niñez la importancia de decir lo que es correcto y verdadero. Cuando la niñez nos dice lo que quieren expresar, debemos acogerlo con amor, pues ha sido compartido con amor. Al instante de que el momento de la verdad toma lugar, la puerta se abre de par en par porque nuestras relaciones seguirán basándose en la verdad.

Para algunas personas será un pequeño paso en la vida de la iglesia, incluso trivial, a decir verdad. Para otras personas, podría ser un gran proceso que se verá reflejado en el crecimiento que anhelamos, al formar parte de la humanidad, como seguidores de Cristo y como líderes de iglesia. El crecimiento es más de lo que podemos ver como parte de los resultados. Estando en el proceso de compartir la verdad con amor, aún cuando es difícil, es también parte del crecimiento como criaturas de Dios.

El simple hecho de compartir nuestra honestidad con amor nos brindará una nueva perspectiva. También nos ofrecerá una nueva experiencia de vida, no solo nuestra, sino también para todas las personas con las que interactuamos. ¡Por favor, dime la verdad!, ¿Me la dirás?

La Reverenda Jeniffer Rodríguez Michel

La Reverenda Jeniffer Rodríguez Michel

La Reverenda Jeniffer Rodríguez Michel es pastora de la Primera Iglesia Presbiteriana de Ossining, Nueva York. Jeniffer y su esposo, Kyle Craig, son progenitores de Emma Sophia, y Eric Gabriel. Oriunda de la República Dominicana, obtuvo su Maestría en Divinidad del Seminario Teológico McCormick. La Reverenda Rodríguez Michel le gusta hacer cosas creativas con el arte, tanto para el culto como personalmente. Es capellana de la Coral Ecuménica Cántico Nuevo con sede en la ciudad de Nueva York y está involucrada en temas de justicia social.

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