1/24/2025
"Te conozco" - Febrero 2025 Avance del Leccionario, Año C, Jeremías 1:4-5
por el Rev. Lorenzo Small
En Jeremías 1:4-5, encontramos estas palabras: "Vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 'Antes de formarte en el seno materno, te conocí, y antes de que nacieras, te consagré; te designé profeta de las naciones'". Este pasaje destaca la íntima relación que Dios tiene con cada uno de nosotros, enfatizando Su omnisciencia - Su conocimiento de nuestra existencia incluso antes de la concepción. Aunque esta verdad amplía los límites de lo que podemos creer posible, nos asegura que no somos meros accidentes de la biología. Cada vida tiene un propósito y un significado, creado intencionadamente por Dios. Este conocimiento divino debería infundirnos una sensación de consuelo: Dios nos ve y nos valora desde el principio.
Este pasaje también invita a la reverencia, incluso a un temor saludable. Saber que Dios tiene un conocimiento íntimo de nuestras vidas puede ser a la vez reconfortante y desalentador. Nos da a conocer que nuestras acciones, pensamientos y decisiones no están ocultos para Él. Esta conciencia debería llevarnos a evaluar cómo vivimos, motivándonos a alinear nuestras vidas con el propósito para el que fuimos creados, que es "adorarle y gozar de Él eternamente". (Catecismo Menor) Como Jeremías, el conocimiento que Dios tiene de nosotros se extiende hasta nuestros miedos y aspiraciones más profundos, dándonos confianza y consuelo porque Él está íntimamente involucrado en nuestras vidas. Dejemos que este hecho nos inspire a buscar una relación más estrecha con Él, reconociendo que no vivimos simplemente para nosotros mismos, sino para un propósito mucho mayor.
En última instancia, Jeremías 1:4-5 nos invita a abrazar tanto el consuelo como la reverencia. Somos amados por un Dios que nos conoce íntimamente, y esta verdad debería inspirarnos a vivir con propósito e integridad. Mientras navegamos por las complejidades de la vida, recordemos que somos conocidos y amados por Dios, amados por nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
