Aprobado por el Consejo de Administración de la Fundación Presbiteriana, el 15 de febrero de 2022
Enfrentarse al racismo: una visión de la comunidad intercultural, la política nacional contra el racismo de la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.), afirma que “el racismo es lo contrario de lo que Dios quiere para la humanidad. […] [Es] una mentira sobre nuestros semejantes, pues afirma que unos son menos que otros». i ”El racismo es un sistema de prejuicios raciales ejercido por quienes ostentan el poder —tanto a nivel institucional como individual, de forma consciente e inconsciente— que está profundamente arraigado en la historia de los Estados Unidos. Beneficia a las personas blancas de la cultura dominante, al tiempo que perjudica y oprime a las personas de color.
Como las seis agencias y las dos entidades de la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.), formamos parte de una institución fundada y dirigida históricamente por personas blancas, cuya composición sigue siendo aproximadamente 88,1 % blanca. Debemos aceptar esas cifras y sus implicaciones para el trabajo que realizamos y los públicos a los que nos dirigimos. ii Es innegable que estamos implicados en los arraigados legados del racismo y la supremacía blanca que siguen marcando a los Estados Unidos y a nuestra iglesia.
La Iglesia tiene el mandato de Enfrentarse al racismo “adoptar el antirracismo como parte fundamental de [nuestra] identidad corporativa”. Con este fin, afirmamos de manera inequívoca que el racismo y todas las formas de discriminación y marginación son pecados contra la humanidad y contra Dios, incompatibles con nuestros valores cristianos y corporativos, e inaceptables dentro de nuestras agencias y entidades. Entendemos que cada una de nuestras agencias y entidades “debe desaprender y deshacer los valores y estructuras racistas existentes” que persisten a pesar de nuestros valores e intenciones expresados, si queremos crear una iglesia antirracista donde “todas las personas sean tratadas con respeto, todos los dones sean valorados y alentados, y la diversidad sea un don que se valora». iii"
Reconocemos los avances que hemos logrado, aunque también sabemos que aún queda mucho por hacer. En nuestro esfuerzo por ser una iglesia antirracista, nos comprometemos a:
- Arrepentirnos del papel que, tanto colectiva como individualmente, hemos desempeñado y seguimos desempeñando en la creación y el mantenimiento de la supremacía blanca y el racismo sistémico;
- impartir capacitación sobre antirracismo y humildad cultural a los empleados, de conformidad con la política de antirracismo de toda la iglesia;
- desarrollar y poner en práctica prácticas y estrategias para combatir y erradicar el racismo y la opresión en la Iglesia y en el mundo;
- luchar por la equidad racial en la selección, contratación y retención de empleados;
- ampliar el uso de proveedores diversos, de conformidad con las resoluciones de la Asamblea General;
- gestionar las inversiones de la Iglesia de manera que refuercen nuestro testimonio a favor de la justicia racial y la equidad;
- tomar medidas de reparación y acción restaurativa en respuesta a las desigualdades económicas creadas y perpetuadas por la supremacía blanca: iv
- colaborando con los consejos regionales en sus iniciativas contra el racismo;
- actuando con valentía y creatividad contra la brutalidad policial, la supresión del voto, la desigualdad en la educación y la atención médica, y otros actos y prácticas de racismo sistémico a nivel federal, estatal y local; y
- poner en práctica las directrices de la Asamblea General para construir una iglesia intercultural en la que prevalezcan la justicia y la equidad.
Reconocemos que esta labor no será fácil. Sin embargo, tal y como afirma nuestra política antirracista para toda la iglesia: “Debido a nuestra comprensión bíblica de quién es Dios y cuál es su propósito para la humanidad, la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.) debe oponerse al racismo, denunciarlo y luchar contra él. El compromiso antirracista no es opcional para los cristianos. Es un aspecto esencial del discipulado cristiano, sin el cual no logramos proclamar la Buena Nueva de Jesucristo”.”
Si bien esta declaración representa nuestro compromiso colectivo con la equidad y la inclusión, cada organismo y entidad aplicará estos compromisos de acuerdo con sus respectivos estatutos y directrices.
Recursos:
“Black Lives Matter”, en el sitio web de la Sociedad Histórica Presbiteriana, https://pcusa.org/news-storytelling/blogs/historical-society-blog/black-lives-matter
“Equidad racial”, en el sitio web de Mujeres Presbiterianas, https://www.presbyterianwomen.org/what_we_do/build-community/antiracism
Enfrentarse al racismo: una visión de la comunidad intercultural, 222.ª Asamblea General (2016) https://pcusa.org/resource/facing-racism-vision-intercultural-community-churchwide-antiracism-policy
Informe del Grupo de Trabajo para el Estudio de las Reparaciones, 216.ª Asamblea General (2004) https://pcusa.org/resource/report-task-force-reparations
Sobre la Iglesia en este momento de la historia, 224.ª Asamblea General (2020) https://www.pc-biz.org/#/search/3000727
“Acciones reparadoras: Renunciar a la riqueza en pro del bienestar común”,” https://restorativeactions.org/
i Enfrentarse al racismo: una visión de la comunidad intercultural, 222.ª Asamblea General (2016) https://pcusa.org/resource/facing-racism-vision-intercultural-community-churchwide-antiracism-policy
ii “Black Lives Matter”, en el sitio web de la Sociedad Histórica Presbiteriana, https://history.pcusa.org/blog/2020/06/black-lives-matter
iii “Equidad racial”, en el sitio web de Mujeres Presbiterianas, https://www.presbyterianwomen.org/what_we_do/build-community/antiracism
iv Ver el Informe del Grupo de Trabajo para el Estudio de las Reparaciones, 216.ª Asamblea General (2004) https://pcusa.org/resource/report-task-force-reparations y la iniciativa «Acciones de reparación» puesta en marcha por el Sínodo de Lagos y Praderas y los comoderadores de la 224.ª Asamblea General – https://restorativeactions.org/