11/13/2025
Bendición de la Rev. Rebecca Mallozzi
por Rebecca Mallozzi
¡Alabado sea el Señor! Daré gracias al Señor con todo mi corazón. -Salmo 111:2
En hebreo, la palabra que inicia el poema acróstico del Salmo 111 es “Aleluya”. Imagino el Aleluya del Salmo 111 como un Aleluya sin trabas, desenfrenado, de todo corazón, que celebra donde Dios fue para que podamos ver más claramente dónde Dios es con la esperanza de que confiemos donde Dios será pase lo que pase.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste que alababas a Dios con todo tu corazón? Con un eco del mandamiento de amar a Dios con todos nuestro corazón, nuestra mente, nuestra alma y nuestras fuerzas, damos a Dios nuestro aleluya de todo corazón. Un aleluya de todo corazón no niega que las cosas puedan ser difíciles. Un aleluya de todo corazón no es lo mismo que la positividad tóxica, que es la idea de que tienes que ser positivo pase lo que pase o de lo contrario estás fracasando en la vida de alguna manera. Un aleluya sincero dice: “Sí, las cosas pueden ser difíciles. Y puede que sigan siendo difíciles. Y puede que incluso se pongan más difíciles. O quizá no. Y puede que las cosas sean excelentes. Pero pase lo que pase, confío en que Dios será Dios. Yo confío. Aleluya”.”
Que Dios te bendiga cuando te lances a cantar tu alabanza y tu alegría. Participa con un aleluya de todo corazón que renuncie al poder del pecado y del mal, pero que no niegue que existen. Un aleluya de todo corazón que se dirige a Jesús y le dice que, pase lo que pase, el odio no tiene la última palabra. Gracias a la esperanza de la Pascua, la muerte no tiene la última palabra. Alabemos a Dios. Apláudelo y alégrate con un aleluya de todo corazón.
