{"id":12904,"date":"2022-02-28T13:02:53","date_gmt":"2022-02-28T18:02:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/?p=12904"},"modified":"2023-01-31T19:49:44","modified_gmt":"2023-02-01T00:49:44","slug":"rezar-por-ucrania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/resources\/news\/praying-for-ukraine\/","title":{"rendered":"Rezar por Ucrania"},"content":{"rendered":"<p>Hace s\u00f3lo unos a\u00f1os estuve en la peque\u00f1a ciudad de Bila Tserkva (Ucrania) reunido con Nita Hansen para ver la poderosa obra que ha puesto en marcha para ayudar a hu\u00e9rfanos y ancianos discapacitados y olvidados. Su organizaci\u00f3n se llama <em>Tesoros ocultos de Dios<\/em> (GHT) y es socio especial de la Fundaci\u00f3n. Puede ver un v\u00eddeo de ese viaje aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Podr\u00eda simplemente decirte que reces por Ucrania hoy, relatando c\u00f3mo est\u00e1n bajo ataque y angustia. Pero es mucho m\u00e1s v\u00edvido que leas por ti mismo la descripci\u00f3n que Nita escribi\u00f3 para la p\u00e1gina de Facebook de God's Hidden Treasures el viernes (enlace a <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/ghtukraine\/\">https:\/\/www.facebook.com\/ghtukraine\/<\/a>). El texto que figura a continuaci\u00f3n refleja la correspondencia de Nita con el personal ucraniano que supervisa esa labor con tanta excelencia y esmero, y que escrib\u00eda desde Bila Tserkva.<\/p>\n<p>Nita comienza citando los mensajes de sus colaboradores y amigos en Ucrania. . .<\/p>\n<p>\"Algo est\u00e1 explotando. Tengo miedo\". (Tanya, nuestra int\u00e9rprete)<\/p>\n<p>\"Nita, estamos siendo bombardeados en este momento y toda Ucrania. El pueblo cercano est\u00e1 en llamas. Gayok (antigua base militar) est\u00e1 siendo destruida\". (Irina, amiga \u00edntima en Ucrania)<\/p>\n<p>\"En Bila Tserkva explosiones. \u00bfPodemos usar el Volkswagen para llevar a la familia a un lugar seguro (Ucrania occidental)?\" (Valery y Marina, su esposa. \u00c9l es nuestro Director T\u00e9cnico y su mujer, Marina, es nuestra Directora de Oficina)<\/p>\n<p>\"Yo y Lida (su t\u00eda discapacitada) nos quedamos en casa. El ascensor ha dejado de funcionar y no tenemos ad\u00f3nde ir. Creo que Dios nos cuidar\u00e1\". (Valentina, nuestro enlace con el gobierno y segunda al mando cuando yo no estoy)<\/p>\n<p>Estas son las primeras comunicaciones, en sus propias palabras, que recib\u00ed la noche en que Rusia inici\u00f3 la invasi\u00f3n. Utilizando Messenger, llam\u00e9 r\u00e1pidamente a Tanya, que era la m\u00e1s asustada. Intent\u00e9 calmarla y darle algunas cosas que pod\u00eda hacer (como preparar una maleta para su familia con todos sus documentos importantes) e ir a la oficina. Cuando consegu\u00ed hablar con los dem\u00e1s, los dirig\u00ed a la oficina.<\/p>\n<p>Mientras estaban all\u00ed reunidos, habl\u00e9 con los tres gerentes, Lillya, Valentina y Sergei. Les dije que cogieran todo el dinero en efectivo que ten\u00edamos y lo repartieran equitativamente entre el personal, que ascend\u00eda a unos $500 cada uno. Luego se repartieron toda la comida que ten\u00edamos a mano y cada uno se llev\u00f3 su port\u00e1til de oficina a casa para que pudi\u00e9ramos seguir comunic\u00e1ndonos. Ofrecimos los diferentes veh\u00edculos que tenemos por si alguien quer\u00eda evacuar a Polonia o necesitaba ayuda para llegar a un pueblo de la periferia. Valery, Marina y su familia, junto con Tonya y su familia, se llevaron el Volkswagen y esta ma\u00f1ana me he enterado de que ya est\u00e1n a salvo.<\/p>\n<p>Casi se me para el coraz\u00f3n cuando recib\u00ed esos mensajes desesperados de algunos de mis empleados y, m\u00e1s tarde, cuando pude hablar con la mayor\u00eda de ellos. Mi querida Ucrania y mi personal (como mi propia familia), los indefensos a los que servimos a diario estaban y est\u00e1n siendo atacados. Ahora mismo ni siquiera puedo procesar mis propias emociones. Dar\u00eda cualquier cosa por poder... rodear con mis brazos a cada uno de ellos... para protegerlos de este grave ataque de un dictador cruel y demente que est\u00e1 empe\u00f1ado en la reunificaci\u00f3n de la antigua URSS. Quiero que Dios los env\u00ede lejos y no les permita volver nunca a Ucrania. Las cosas nunca volver\u00e1n a ser como antes.<\/p>\n<p>S\u00e9 que el Se\u00f1or comenz\u00f3 GHT y ha dirigido cada paso de ella. S\u00e9 que \u00c9l no ha terminado con GHT y la esperanza que traemos a los desesperados a trav\u00e9s de \u00c9l. Yo, si Dios quiere, encontrar\u00e9 un camino de regreso.<\/p>\n<p>Por favor oren fervientemente y sin cesar para que la mano de Dios est\u00e9 sobre, sobre, alrededor y debajo de Ucrania. Reza para que m\u00e1s soldados rusos bajen sus armas y se unan a \"sus hermanos ucranianos\" en esta lucha contra el mal - porque nuestra batalla no es contra la carne y la sangre, sino contra las fuerzas celestiales con la intenci\u00f3n maligna de destruir al pueblo de Dios. GHT lleva a Jes\u00fas a los hogares y las vidas de miles de personas. \u00c9l no ser\u00e1 vencido.<\/p>\n<p>Espero que rec\u00e9is, de verdad, por Ucrania y su pueblo en estos momentos desesperados. Y que Cristo, en su misericordia, escuche nuestras oraciones.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tom Taylor, Presidente y Director General de la Fundaci\u00f3n Presbiteriana, comparte una reflexi\u00f3n sobre su viaje a Ucrania hace unos a\u00f1os.<\/p>","protected":false},"author":67,"featured_media":12907,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[117],"tags":[],"class_list":["post-12904","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12904","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/67"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12904"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12904\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12907"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}