{"id":12201,"date":"2021-09-21T12:38:27","date_gmt":"2021-09-21T16:38:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/?p=12201"},"modified":"2023-12-04T13:38:35","modified_gmt":"2023-12-04T18:38:35","slug":"las-iglesias-pequenas-tienen-grandes-bendiciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/resources\/news\/small-churches-have-great-blessings\/","title":{"rendered":"Las iglesias peque\u00f1as tienen grandes bendiciones"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 tienen de bueno las iglesias peque\u00f1as?<\/p>\n<p>Muchos, dice el reverendo <a href=\"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/servicios\/responsables-de-relaciones-ministeriales\/ellie-johns-kelley\/\">Ellie Johns-Kelley<\/a>Responsable de Relaciones Ministeriales de la <a href=\"http:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/\">Fundaci\u00f3n Presbiteriana<\/a>. Las iglesias peque\u00f1as tienen puntos fuertes, dice, que pueden celebrarse durante todo el a\u00f1o, y especialmente durante las \u00e9pocas en que se hace hincapi\u00e9 en la corresponsabilidad.<\/p>\n<p>\"En una iglesia peque\u00f1a, tienes la sensaci\u00f3n de que somos una gran familia, o una tribu\", dice Johns-Kelley. \"Hay un sentido de intimidad y responsabilidad. Las relaciones son intensas y existe una aut\u00e9ntica preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s. Las iglesias peque\u00f1as son lugares donde todo el mundo conoce tu nombre\".<\/p>\n<p>Las iglesias peque\u00f1as son ahora la mayor\u00eda <a href=\"http:\/\/www.pcusa.org\">Iglesia Presbiteriana (EE.UU.)<\/a>. El 40% de las congregaciones tienen 50 o menos miembros y el 19%, 25 o menos.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n de Johns-Kelley formaba parte de <a href=\"https:\/\/stewardshipkaleidoscope.org\/\">Caleidoscopio de la administraci\u00f3n<\/a>una conferencia anual dedicada a la mayordom\u00eda, las ofrendas y las finanzas de la iglesia. La conferencia de este a\u00f1o fue un evento h\u00edbrido, con las partes presenciales celebradas en la zona de Cincinnati del 13 al 15 de septiembre.<\/p>\n<p><strong>Centrarse en la visi\u00f3n y la misi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-12205 alignleft\" src=\"http:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/ejk-sk-21-2.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/ejk-sk-21-2.jpg 400w, https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/ejk-sk-21-2-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>Las iglesias peque\u00f1as a veces pasan por alto sus puntos fuertes, dice Johns-Kelley, y centrarse en c\u00f3mo la iglesia mejora el mundo que les rodea ayuda a una congregaci\u00f3n a definir lo que importa. Una pregunta clave: \"\u00bfQu\u00e9 echar\u00eda de menos la comunidad si su iglesia dejara de existir?\" es un buen punto de partida, dice.<\/p>\n<p>Puede tratarse de una especialidad misionera, como una despensa de alimentos, una asociaci\u00f3n con una escuela local, una asociaci\u00f3n misionera internacional o incluso simplemente prestar su edificio para reuniones de la comunidad local.<\/p>\n<p>Sus miembros necesitan ver que la iglesia est\u00e1 realizando un ministerio significativo para sentirse llamados a apoyar a la iglesia de diferentes maneras, dice Johns-Kelley. Piense en ello como un taburete de tres patas, en el que los miembros aportan tiempo, talento y recursos. Esto es especialmente cierto en una congregaci\u00f3n peque\u00f1a, en la que los miembros colaboran en diversas tareas voluntarias.<\/p>\n<p>Charles Barton, que asist\u00eda al taller, dice que \u00e9l a\u00f1adir\u00eda una cuarta pata al taburete: la influencia. Johns-Kelley afirma: \"Es una gran idea\". \"\u00bfCon qu\u00e9 frecuencia hablamos de nuestros equipos deportivos que nos encantan o de otras cosas que apoyamos, pero no hablamos de nuestra iglesia? No invitamos a la gente a la iglesia como lo hac\u00edamos hace a\u00f1os\".<\/p>\n<p><strong>Peque\u00f1as iglesias durante COVID<\/strong><\/p>\n<p>Durante el COVID, muchas congregaciones peque\u00f1as pudieron seguir reuni\u00e9ndose porque estaban por debajo del umbral estatal de tama\u00f1o de las reuniones o actos, afirma Johns-Kelley, y eso es importante porque el culto es el acto central que define la vida de una iglesia peque\u00f1a. \"Realmente es la reuni\u00f3n familiar semanal\", afirma Johns-Kelley.<\/p>\n<p>Johns-Kelley se\u00f1ala que su padre, un pastor jubilado que sirve en una iglesia a 80 kil\u00f3metros de distancia, se hab\u00eda negado a dejar de celebrar el culto en persona en favor de Zoom la primera semana que el pa\u00eds estuvo cerrado debido a Covid, hasta que una semana m\u00e1s tarde un director de funeraria dej\u00f3 de celebrar funerales en persona. Decidi\u00f3 que estaba preparado para probar el culto con Zoom, y Johns-Kelley estaba a su lado dispuesto a ayudarle.<\/p>\n<p>Un domingo, la iglesia tuvo problemas con la tecnolog\u00eda y no pudo empezar el culto en Zoom a tiempo. Pero los miembros de la congregaci\u00f3n siguieron intent\u00e1ndolo. \"Celebramos el culto con 20 minutos de retraso y no perdimos a nadie\", recuerda. \"Se quedaron con las ganas\".<\/p>\n<p>An\u00e9cdotas como \u00e9sta demuestran uno de los puntos fuertes de las iglesias peque\u00f1as: tienen un alto nivel de compromiso y son \"resistentes y duras\", afirma Johns-Kelley.<\/p>\n<p><strong>La transparencia es la clave<\/strong><\/p>\n<p>En congregaciones peque\u00f1as, no es raro que dos o tres familias aporten entre el 50% y el 60% del presupuesto, dice Johns-Kelley, lo que hace que la transparencia sea a\u00fan m\u00e1s importante. Los pastores deben saber cu\u00e1nto aportan los miembros de la congregaci\u00f3n para estar preparados. Un par de ancianos tambi\u00e9n deber\u00edan saberlo para que una persona no cargue sola con el peso de esa informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\"Como pastores, se nos conf\u00eda todo tipo de informaci\u00f3n\", dice Johns-Kelley. \"Sabemos qui\u00e9n tiene c\u00e1ncer, qui\u00e9n tiene sida, d\u00f3nde ha habido infidelidades, qui\u00e9n ha estado en la c\u00e1rcel y cuyos hijos est\u00e1n en la c\u00e1rcel. Se nos conf\u00eda que trataremos toda esa informaci\u00f3n con confianza pastoral y adecuadamente.\"<\/p>\n<p>Y los pastores pueden tratar la informaci\u00f3n sobre mayordom\u00eda y donaciones con respeto, dice Johns-Kelley. \"Pastores, ustedes pueden manejar esta informaci\u00f3n apropiadamente\", dice Johns-Kelley. \"Ancianos, sus pastores van a tratar a la gente de manera apropiada. Si hay pastores que no lo hacen, ya lo est\u00e1n haciendo bas\u00e1ndose en una suposici\u00f3n\".<\/p>\n<p>Si los pastores conocen la cuant\u00eda de las donaciones, pueden prepararse para el futuro. Si los miembros que m\u00e1s apoyan a la congregaci\u00f3n tienen m\u00e1s de 90 a\u00f1os, por ejemplo, el p\u00e1rroco puede animarles a dotar su promesa o a considerar otro legado como testimonio de su fe despu\u00e9s de su muerte.   Un pastor tambi\u00e9n puede dar prioridad al cultivo de la generosidad en las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes para asegurar el futuro de la iglesia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, seg\u00fan Johns-Kelley, los patrones de donaci\u00f3n pueden indicar el camino hacia preocupaciones pastorales.<\/p>\n<p>Dos an\u00e9cdotas contribuyeron a corroborar esta idea. En una iglesia, una fiel donante semanal dej\u00f3 de dar y, despu\u00e9s de la tercera semana, un anciano del equipo de mayordom\u00eda se ofreci\u00f3 voluntario para ver c\u00f3mo estaba. Se enteraron de que padec\u00eda c\u00e1ncer de mama en estadio cuatro y pudieron rezar con ella y apoyarla. Su decisi\u00f3n de dejar de dar indicaba un problema mayor que necesitaba apoyo pastoral, como suele ocurrir.<\/p>\n<p>Un miembro de la audiencia cont\u00f3 que una familia acudi\u00f3 a la oficina de la iglesia para pedir el traslado de su membres\u00eda. Cuando el pastor pregunt\u00f3 por qu\u00e9, indicaron que hab\u00edan dejado de dar pero nadie les hab\u00eda preguntado si estaban bien o por qu\u00e9 hab\u00edan dejado de dar.<\/p>\n<p>Como m\u00ednimo, los pastores deben saber si alguien que suele dar deja de hacerlo, o si alguien hace un regalo inusual. \"Algo est\u00e1 pasando en su vida\", dice Johns-Kelley. \"Puedes estar ah\u00ed para ellos pastoralmente sin preguntarles 'h\u00e1blame de este dinero'\".<\/p>\n<p><em>Robyn Davis Sekula es Vicepresidenta de Comunicaciones y Marketing de la Fundaci\u00f3n Presbiteriana. Es anciana gobernante en el PC(USA). Puede ponerse en contacto con ella en <\/em><a href=\"\/es\/&\/#x6d;a&#x69;l&#x74;&#111;&#x3a;&#114;o&#x62;y&#x6e;&#46;&#x73;&#101;&#x6b;&#117;l&#x61;&#64;&#x70;&#114;&#x65;&#115;&#x62;&#x79;t&#x65;r&#x69;&#97;&#x6e;&#102;o&#x75;n&#x64;&#97;&#x74;&#105;&#x6f;&#110;&#46;&#x6f;r&#x67;\"><em>robyn.sekula@presbyterianfoundation.org<\/em><\/a><em>. <\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>What\u2019s great about small churches? Lots, says Rev. Ellie Johns-Kelley, Ministry Relations Officer for the Presbyterian Foundation. Small churches have strengths, she says, and those can be celebrated year-round, and [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":38,"featured_media":12205,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[117],"tags":[],"class_list":["post-12201","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-news"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12201"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12201\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12205"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presbyterianfoundation.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}