Derrotando lo Desconocido

June 1, 2022 by Jeniffer Rodriguez

30 de Mayo del 2022

Al escribir este devocional, me encuentro en el hospital esperando más respuestas para saber que está pasando conmigo y la razón por la que estoy aquí. Han pasado 7 días desde que llegué por una pierna inflamada. Tengo mucho dolor en la pierna y dificultad al caminar. Se hacen muchos exámenes cada día. Uno de mis brazos está hinchado por todos los pinchazos y líquidos intravenosos. Cada día un grupo de doctores se detienen en el cuarto para revisarme. Aún cuando no hay resultados concretos de los exámenes, me siento cuidada y amada porque estos/as doctores y enfermeras/os, cada uno/a de ellos/ellas, dice mi nombre.

Les puedo decir que extraño a mi hijo e hija muchísimo. Mi hija me ha enviado sus pinturas las cuales tengo en la pared del cuarto del hospital. Puedo mirar a esas pinturas cada vez que me siento triste y deprimida. Al menos puedo ver sus caras por WhatsApp cada vez que hablo con cada uno. Nos sentimos muy felices de vernos. Hay alegría al escuchar nuestras voces.

El viernes antes de ser admitida en el hospital tuve la oportunidad de asistir a un taller de Music that Makes Community (Música que Hace Comunidad) dirigido por Paul Vasile y Jorge Lockward. Una de las canciones que cantamos y aprendimos fue I will Change Your Name (Cambiaré tu Nombre) por D.J. Butler. Esta canción ha estado conmigo desde el principio de mi travesía en el hospital porque en tiempos donde tengo dolor, me siento sola, o estoy asustada, soy más que eso para Dios; Tengo un bello nombre. Las letras de la canción siguen a continuación:

I will change your name (Cambiaré tu nombre)

you shall no longer be called (Ya no serás llamada)

Wounded, Outcast (Herida, Marginada)

Lonely or Afraid. (Sola o asustada)

Hay varias historias de la biblia donde Dios le cambia el nombre a alguien. En el libro de Génesis hay diferentes historias en las que podemos ver pasar eso. Podemos mencionar Abram a Abraham (Génesis 17:5), Sarai a Sara (Genesis 17:15) Jacob a Israel (Genesis 32:28). Cada uno de ellos fueron transformados/as. Cada uno de sus nombres tenía un significado y un propósito que cumplir.

Mi Dios de la maravilla me creó. Soy una criatura preciosa para Dios. El Dios que me creó es el mismo Dios que creó los cielos y la tierra. El mismo Dios que nombró a la luz Día y a la oscuridad Noche. Un nombre se me ha dado. Un nombre que tiene una razón y significado de ser llamado.

“En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra.La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua. Entonces Dios dijo: «¡Que haya luz!» Y hubo luz. Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad y la llamó «día», y a la oscuridad la llamó «noche». De este modo se completó el primer día.” (Génesis 1:1-5, Dios Habla Hoy)

Mientras derroto lo desconocido en una cama de hospital se me recuerda que Dios ha cambiado mi nombre. Ahora me llamo preciosa, poderosa, sanada y amada. Los días no importan. Los tiempos no importan. Soy recordada, no soy olvidada por mi nombre. Mi nuevo nombre.